¿El peor enemigo de una mujer es otra mujer?
Hola,
Dejo por aquí una reflexión sobre una situación en la que me he visto involucrada en repetidas ocasiones. Se trata de esa competición intrínseca en la que participamos las mujeres de forma inconsciente y prácticamente desde que nacemos.
En mi caso particular, echando la vista atrás, esa sensación de competitividad con otras personas de mi mismo sexo ha estado presente desde el momento en el que empecé a tener conciencia. Tengo recuerdos de mi etapa en el instituto en los que la crítica hacia otras chicas era constante, tanto con conversaciones con otras chicas como dentro de mi subconsciente. Más adelante, en mis experiencias laborales me he visto involucrada en diferentes situaciones machistas que han sido tan estrambóticas que, aunque mi conocimiento sobre el machismo y la igualdad era muy limitado, me han chirriado hasta el punto de rechazarlo y escandalizarme.
Una de esas situaciones fue cuando mi jefe me propuso que para que mis subordinados me hicieran más caso viniese vestida de forma más "femenina" y tuviera una actitud más sugerente hacia ellos, utilizando mis "armas de mujer" para que sucumbieran a mis peticiones.
Otro de estos ejemplos fue cuando caí en un departamento de calidad de una industria alimentaria. En dicho departamento todas éramos mujeres salvo el jefe, que obviamente era un hombre. Pero la cosa no termina ahí, la semana que tocaba trabajar de mañanas (en dicha empresa se trabajaba en turnos de mañana, tarde y noche rotativos) trabajabas de lunes a viertes 6 horas para poder ir el sábado de 6 a 11 de la mañana de forma "gratuita" y sólo librar el domingo. Sin embargo, el departamento de mantenimiento (exclusivamente representado por hombres) dicho día de trabajo era voluntario y el que se ofrecía para hacerlo se le pagaba con horas extras, a mayores de su jornada semanal.
En este último puesto de trabajo les propuse a mis compañeras dialogar con la empresa, por los medios que fueran necesarios, para dar conocimiento de esta situación de desigualdad y encontrar una solución. Me encontré con dos tipos de personas. Una de mis compañeras se negaba a hablar con la empresa ya que ella consideraba que se encontraba en una situación de igualdad plena con el resto de sus compañeros. En cambio, otras compañeras me comentaron que ya habían estado en juicios con la empresa por situaciones como trabajos temporales fraudulentos o despedir a una empleada embarazada. Me dio la sensación de que esas mujeres estaban cansadas de luchar contra una situación laboral que las somete por diferentes flancos y en la que no se sienten apoyadas ni siquiera por el resto de compañeras de su mismo sexo.
No sabría identificar cual es el problema a esta situación tan complicada ya que hay más factores que se escapan de mi punto de vista como la precariedad laboral, la situación familiar, etc. Sin embargo, creo que la socialización diferencial de niñas y niños es una de las razones por las que se dan este tipo de situaciones en la edad adulta.
Desde mi punto de vista, una de las estrategias que creo que sería de utilidad para acabar con este tipo de situaciones es que se tiene que dejar claro a las personas que, el hecho de que en tu situación particular tengas la suerte de no sufrir estos problemas no significa que no existan. Que si en tu caso el hombre y la mujer cobran lo mismo o si tu pareja te trata con igualdad y respeto no significa que estas situaciones no se den en otras relaciones. Hay que romper con el individualismo y la competitividad que nos inculcan desde pequeños para poder trabajar en sociedad y tener mucha más fuerza a la hora de exigir nuestros derechos.
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